jueves, noviembre 25, 2010

¡NOS ESTAN CERRANDO EL PORTÓN!

Cesar Hildebrandt:

¡NOS ESTAN CERRANDO EL PORTÓN!

Hace ya unos meses, anduve de vacaciones y fui invitado a visitar una finca propiedad de un paisano alemán del Volga donde elaboraban jamones caseros. Al pasar por un chiquero, me llamó la atención el porte de una chancha amamantando a unos cuantos lechones.


Para salir de la curiosidad, le pregunté al hijo del patrón que me estaba atendiendo de qué raza eran esos chanchos. - Son de raza “Sudamericana”……Pero espere que llame a mi padre, a él le va a gustar contar la historia.

Por la puerta de la cocina emergió don Helmut, un gigante de cabellos blancos que se desplazaba con un bastón de 3 patas y me invitó a sentarme a la mesa de la galería donde estaba un enorme botellón de alcohol de nuez de no menos de 60 º.

-¿Ud. sabe como se cazan los chanchos salvajes del monte?- me espetó el gringo sin más trámite, mientras me servía un vasito chato de ese brebaje.


- Bueno, creo que los perros “los paran” y un fusil que los sacrifica, le contesté prudentemente, presintiendo que la historia venía por otro lado y que el viejo sabía más que yo…


- En este caso, no es así. - me dijo don Helmut y prosiguió: - Y cuando le diga cómo los cazo yo, Ud. va a poder entender porqué se los llama de raza “Sudamericana” y si es un hombre inteligente, podrá sacar algunas conclusiones acerca de por qué a Sudamérica le va como le va.


En el fondo de la finca, detrás de aquella cortina de álamos que Ud. ve, y hasta la costa del río, hay un monte silvestre y sin trabajar. Dentro de ese cuadro, suele haber chanchos salvajes del monte, Para cazarlos hay que comenzar por buscar un manchón sin matorrales y tirar un poco de maíz en el piso, Cuando los chanchos lo descubren, van a comer todos los días, y Ud. solo tiene que reponerles diariamente la ración, Una vez acostumbrados, construye una cerca en uno de los lados del sitio y les sigue poniendo alimento, Por unos días van a desconfiar, pero después terminan por volver.


Entonces se hace otra cerca a continuación de la anterior y les sigue poniendo comida hasta que dejen de dudar y regresan a comer. Y así sucesivamente, hasta que casi cierra los cuatro lados y solo deja una abertura para un portón. Ya para entonces se han acostumbrado al maíz fácil, le han perdido el miedo a los cercos y entran y salen casi con naturalidad…

Un día va y coloca el portón, lo deja abierto y sigue poniendo maíz, hasta que encuentra la piara comiendo, entonces le cierra la puerta. Al principio empiezan a correr en círculos como locos, pero ya están sometidos. Muy pronto se tranquilizan y vuelven al alimento fácil que ya se olvidaron de buscar por si mismos, y aceptan la esclavitud.


Uds. los sudamericanos no se dan cuenta que los gobiernos populares y demagógicos que tienen, proceden de la misma manera que yo con los chanchos…Les tiran maíz gratis disfrazado de programas de ayuda, planes sociales, empleos públicos, cargos políticos, sueldos para ñoquis, subsidios para cualquier cosa, leyes proteccionistas, sobornos electorales… Todo a costa del sacrificio de las libertades que les van confiscando migaja a migaja… usan el alimento fácil que ya se olvidaron de buscar por si mismos, y aceptan la esclavitud.


Y los sudamericanos no se dan cuenta que no existe la comida gratis, y que no es posible que alguien preste un servicio más barato que el que uno mismo hace.


¿Acaso no ven que toda esa maravillosa “ayuda” que reparte el gobierno, lo hace con los poderes que el pueblo permite que se arroguen, para depredar las libertades y los bienes de la gente que trabaja y que produce?

¿Pero cómo pueden vivir en un paraíso y tratar a toda costa de convertirlo en un infierno…? ¿Cómo pueden crear consciencia cívica, si los políticos forman cuadros de Borocotó…?

¡¡Sigan así – no más -, y que Dios los ayude cuando les cierren el portón!!! Don Helmut se mandó lo que quedaba del cuarto vasito de un solo trago, me saludo y se fue rengueando por la puerta de la cocina.

Y yo, mareado por el alcohol y apabullado por la verdad, saludé al hijo y me volví rumiando bronca por el polvoriento camino de regreso a casa…


Preguntas que tambien nos hacemos. ¿ Y cuando bajen los precios de los minerales, que haremos? ¿Cuando nos demos cuenta que ya no tenemos amazonia, por que esta siendo vendida, que haremos? Volveremos a la pobreza de siempre. A gimotear de lo que tuvimos, mientras otros seran mas ricos.


César Hildebrandt
Semanario "Hildebrandt en sus trece"

Me inquietan algunas preguntas.

Las preguntas son estas:

¿Por qué si somos un país que crece a tasas espectaculares, seguimos, en muchos aspectos, en un estado de barbarie? ¿Por qué si vamos siendo ricos tenemos la educación que tenemos, los modales de cerdo que hacemos padecer a los demás, la radio casi analfabeta que consumimos, la televisión excrementicia que nos persigue, la prensa banal, cuando no delictiva, que leemos? ¿Por qué si nos va tan bien no podemos tener una ciudad amable y limpia, sin el tráfico que nos secuestra horas interminables? ¿Por qué tenemos, al mismo tiempo que grandes inversiones, una policía mayormente podrida, un poder judicial siempre sospechoso, unos congresistas que avergüenzan, un Tribunal Constitucional desprestigiado por meterse donde no debe y fallar a veces a destajo?

En suma, ¿por qué ahora, cuando muchos dicen que ya pertenecemos a la clase media del mundo, parecemos más primitivos que nunca?

La respuesta no es difícil, pero pocos la quieren cantar.

Y es esta, a mi leal saber y entender: porque esta riqueza provisoria que nos anima la vida es otro ciclo de eso que algunos han llamado "prosperidad falaz".

Fuimos ricos guaneros, ricos algodoneros, ricos azucareros, ricos salitreros, ricos caucheros, richos anchoveteros y hemos sido siempre ricos mineros. Lo que nunca hemos tenido es orden, respeto y educación, fomento de las artes, ética laboral, justicia y sentido del prójimo.

Ahora creemos que somos más país porque las cifras están en azul y el dólar baja. Es una miseria de visión la que nos reduce al dinero, al PIB, la balanza de pagos. Eso es derrocar al alma y prescindir de lo que nos hace más humanos: los valores.

Releo los párrafos anteriores y compruebo, gustoso, que no son fashion, que suenan anacrónicos, que vienen de la más amplia minoría. ¡Qué bien! ¡Cuánto me alegra! Me moriría de la pena si lo que escribo se pareciera, aunque fuese de perfil, a la "prosa" periodística moderna.

Estoy, también en esto, en mis trece. Nadie me va a convencer de que para estar a la moda tienes que renunciar a pensar, tienes que apagar tu ira, tienes que pertenecer al colectivo del optimismo de las barras bravas.

No tengo ganas de aplaudir después de oír este concierto. Es música que ya conozco y sé a dónde nos conduce.

Oigo la radio, escucho a esos periodistas convertidos en iletrados con el esfuerzo de los años, leo las miserias embrutecedoras de la prensa popular, advierto los silencios de la gran prensa, compruebo la tele y me digo: por lo menos, en cuanto a periodismo se refiere, hemos desmejorado.

Preveo, como todos, el 2011 y me imagino el dilema. ¿Será Keiko? ¿Será Castañeda? ¿No nos mereceríamos algo mejor ahora que estamos, como dice García, con la proa al primer mundo? Entonces me digo que, en cuanto a políticos y representación, tampoco somos mejores que antes.

¿Somos mejores en educación? Las cifras son rotundas y las pruebas internacionales también: no hemos subido de nivel.

¿Hemos rebajado la corrupción?
Pregúntenle al doctor García. Él sabe la respuesta. También lo saben Odebrecht, Graña y Montero, Andrade Gutiérrez. No lo ignora el ministro Cornejo -ese ente recaudador-. No deja de saberlo el señor Nava. Entonces me digo: vaya, en este asunto estamos estancados. Pero me equivoco. Hoy se roba más. La sobrevaloración de 200 millones de soles de la avenida Néstor Gambetta es de índole tan criminal que si fuéramos el país de Lula ya tendríamos nuestro Collor de Melho.

El asunto no es sólo vender piedras sin moler y tener más plata. Es aspirar a la civilización, ese contrato socialmente aceptado. Es soñar con ser mejores. En el Perú actual se ha dejado de soñar. Por eso para tanta gente que viene de afuera nos parecemos a una pesadilla.

3 comentarios:

duberpp dijo...

Buena analogía no es más que el reflejo de la realidad del Perú a causa de sus gobernantes, sin embargo El señor Hildebrandt (a quien respeto y admiro)parece un resentido. Debería usar otro animalito para su analogía (no tengo nada en contra del cerdo es muy rico), mejor con Patitos o Pollitos creo que quedaría mejor.

Todos nos quejamos porque el gobierno es corrupto, ignorante, ocioso y cholo pero como dice mi viejita “El pueblo tiene en gobierno que se merece”. Sin embargo yo creo que las cosas están mejorando, faltó mencionar a Gatón Acurio y otros líderes que están posicionando al Perú en lo más alto del Mundo. Ellos han comprendido que para que el mundo cambie basta con que uno cambie.

劉家隆 Tocache dijo...

Interesante reflexión de nuestor amigo duberpp, y alusivo a ésto he publicado un video en el blog, espero les guste.

Dast dijo...

Ellos han comprendido que para que el mundo cambie basta con que uno cambie...


talvez la forma de ver al mundo aparte de eso mas no creo

y sentir algo de excepticismo acerca de lo q se vive en el pais es lo minimo que podemos hacer, ya ha pasado antes y es muy seguro q va a pasar dentro de poco.